El exfiscal del ‘caso Cursach’ se escuda en que solo recogió el relato de un testigo y afronta una petición de tres años de cárcel
«Los hechos están claros. Tenían como objeto sembrar dudas y desacreditar la labor de los policías en la causa que se seguía en el TSJIB». El fiscal jefe de Castilla-La Mancha, Emilio Manuel Fernández García, mantiene su petición de tres años de cárcel contra el antiguo representante del Ministerio Público, Miguel Ángel Subirán al que acusa de urdir una denuncia falsa contra el ahora comisario de la Policía Nacional Juan Márquez. Subirán ha pasado por segunda vez por el banquillo de los acusados después de ser condenado a nueve años de cárcel por el TSJIB en una sentencia aún pendiente del Tribunal Supremo. El antiguo fiscal del ‘caso Cursach’ se acogió a su derecho a no declarar durante el juicio.
En septiembre de 2020, en plena investigación al juez Manuel Penalva y al propio Subirán en el TSJIB, uno de los testigos protegidos de la macrocausa, también acusado ahora, presentó una denuncia judicial contra el comisario, entonces jefe de la Policía Judicial. En ella le acusaba de haberle presionado durante un interrogatorio durante más de cuatro horas. Ocurre que Márquez jamás le había interrogado. El entonces testigo protegido compareció en la Jefatura de la Policía Nacional como víctima para ser interrogado por el Grupo de Homicidios. Había denunciado que dos desconocidos le habían quemado con ácido como represalia. La investigación concluyó que esa agresión nunca se había producido como la relataba el afectado.
La denuncia contra el comisario fue aportada en el TSJIB en un escrito en el que la defensa de Subirán acusaba a Márquez también de apretar a testigos. Ayer, en el juicio, el comisario relató como fueron reiteradas a las acusaciones dirigidas en contra de él y del otro inspector que intervenía. «Nos han llovido denuncias». Señaló el desgaste personal y profesional que le supuso esa investigación que postergó durante cinco un ascenso. En el juicio declaró como testigo el antiguo jefe superior, Gonzalo Espino. Manifestó que, ante las denuncias falsas, se puso en marcha un protocolo para que los dos inspectores no contactaran con testigos sospechosos de mentir en el ‘caso Cursach’. Esa medida de prevención fue la que se aplicó con el testigo del ácido.
La prueba clave contra Subirán es la grabación que él mismo realizó de una conversación telefónica con el testigo. En ella pregunta si fue interrogado por los dos investigadores y les describe. Sin embargo, el testigo le dice que le tomó declaración el jefe de homicidios, lo que excluiría a Márquez.
Otro de los testigos recurrentes del ‘caso Cursach’ declaró en defensa de Subirán. Manifestó en el juicio que él había hablado con el denunciante y que este le había dicho que le interrogó el jefe de la policía judicial, que sí era Márquez. Aludió a un encuentro supuestamente casual con Subirán antes de que se interpusiera la denuncia y aportó varios audios de conversación con un abogado. Este letrado señaló que dejó su ordenador a Subirán para que hiciera el escrito. La defensa niega cualquier delito y señala que el exfiscal se limitó a trascribir el relato que le daba el testigo.
Fuente: ultimahora.es